En Tiétar Control de Plagas llevamos muchos años viendo el mismo fenómeno: cuando llega septiembre, algo cambia.
Los portacebos que en verano apenas se tocan empiezan a aparecer mordisqueados, vacíos o movidos.
¿Te has preguntado alguna vez por qué ocurre?
La explicación tiene varias capas, y todas tienen sentido si conoces un poco cómo se comportan los roedores.
1. El frío empuja a los roedores hacia dentro
Cuando refresca por la noche, los ratones no se lo piensan dos veces: buscan un sitio donde pasar el invierno sin sufrir. Si en una nave o en una casa encuentran calor, calma y comida, entran sin
saludar. Por eso septiembre es el mes donde empieza el desfile: almacenes, bares, cuadras… todos se vuelven más tentadores para ellos.
2. Tras las cosechas, el campo se queda “pobre”
A finales de verano se recolecta casi todo. El campo queda mucho más limpio y con menos alimento natural. ¿Consecuencia? Los ratones salen a buscar opciones nuevas, y los sitios donde hay pienso,
restos de comida o basuras se vuelven muy atractivos. Los portacebos lo notan enseguida.
3. Llega una “generación nueva”
El final del verano trae un detalle clave: nacen muchas crías. Son pequeñas, curiosas y se mueven más que los adultos, así que es normal que veamos más actividad. Y cuando un ratón joven tiene
hambre, prueba casi todo… incluido el rodenticida.
4. Cambios tras el verano en las viviendas y negocios
Cuando la gente vuelve a la rutina, aparecen situaciones que favorecen la presencia de roedores: más comida almacenada, menos movimiento de personas dentro, puertas que se dejan cerradas todo el
día… Todo eso genera rincones perfectos para esconderse.
5. En zonas rurales, hay más presión exterior
En lugares como Ávila o el Valle del Tiétar lo vemos clarísimo. Después del verano, los campos y fincas cercanas están más “vivas” que nunca en cuanto a ratas y ratones. Y no tardan en
acercarse a lo humano.
6. En otoño, el cebo sabe mejor para ellos
Cuando hace frío necesitan más energía. Los cebos a base de cereales y grasas les resultan más atractivos que muchas de sus opciones naturales. Por eso se lanzan sin pensarlo.
Entre septiembre y febrero, notar más consumo de raticida es totalmente normal. De hecho, es señal de que el sistema está actuando justo donde tiene que actuar.
En Tiétar Control de Plagas seguimos de cerca cada instalación para mantenerla protegida y anticiparnos a los movimientos de los roedores durante todo el año.
